deposito aduanero

Por: Alberto Acosta-Burneo
Editor de Análisis Semanal

Durante más de una década nos hicieron creer que las importaciones son dañinas para el desarrollo y el bienestar. Como esta aseveración no tiene asidero teórico, se recurrió al miedo asegurando que si no las restringíamos se iba a “caer” la dolarización. Todo es un engaño. ¿Veamos por qué?

El comercio exterior permite que todos los países participantes se especialicen en lo que son buenos produciendo. Se liberan recursos de actividades de bajo rendimiento para destinarlos a otras con mejores ganancias. Ejemplifiquemos: si con una parcela de papas usted obtendría una utilidad de 1.000 dólares, ¿preferiría producir trigo en esa misma parcela a pesar de que la utilidad será de apenas 200? La decisión racional es dedicarnos a las actividades con mejor rendimiento. En otras palabras, si nos especializarnos en lo que somos buenos, se maximizarán las utilidades y los salarios pagados.

¿Qué pasa si existen países desarrollados que son mejores produciendo todo lo que nosotros hacemos? Incluso si, por ejemplo, Estados Unidos fuera mejor que nosotros produciendo todo, Ecuador también saldría ganando del comercio internacional. Para Estados Unidos sería más beneficioso concentrarse en la producción de bienes en los que tienen una superioridad productiva y dejaría el resto para que produzcamos nosotros. Aclaremos con un ejemplo: un cirujano supera en capacidades a su asistente de cirugía en todas las tareas que puede realizar este último. Entonces, ¿por qué el cirujano contrata un asistente de cirugía cuando él mismo podría realizar todas esas labores con mayor maestría? Porque el cirujano obtiene un mayor beneficio al dedicarse a aquellas actividades en las que él tiene la mayor destreza y dejar para su ayudante el resto.

En el comercio exterior no solo las exportaciones benefician a un país, sino también las importaciones. Al importar bienes que son producidos más eficientemente en el exterior, se produce un ahorro para la sociedad. ¿Qué beneficio podría tener destinar 1.000 dólares a comprar una tonelada de trigo producida localmente cuando por ese mismo valor podemos comprar cinco toneladas en el exterior? Con este ahorro el consumidor puede comprar otros bienes y generar nuevos empleos.

La importación de insumos y maquinaria con tecnología de punta mejora la eficiencia de los procesos productivos. La importación de bienes de consumo es la chispa que impulsa la productividad en los procesos locales. Al ingresar al mercado productos de mejor calidad y más baratos, los productores locales se ven obligados a innovar y mejorar su proceso productivo. Despiertan del letargo de la sustitución de importaciones y los mercados cautivos, en donde se puede “disfrutar” de rentas extraordinarias con productos ordinarios.

El intercambio producido por el comercio exterior genera un círculo virtuoso que mejora el nivel de vida. Superemos la gran mentira de que las importaciones nos dejarán sin dólares y que la dolarización se caerá. Las importaciones se realizan solo mientras los ciudadanos tengamos ingresos. Con menos dinero en nuestras manos, también caerían nuestras compras y el déficit comercial desaparecería inmediatamente. ¡Ya no comamos cuento!


Artículo publicado originalmente en Revista Vistazo.