haciaAdelantePor: Pablo Lucio Paredes
Decano de Economía – USFQ

El Ecuador vive un momento extraño: luego de 10 años de un gobierno lleno de desgobierno y errores de Alianza País, de repente nos encontramos con otro gobierno de la misma  agrupación (que se pensaba hará más de lo mismo, solo con mejor rostro) intentando dar marcha atrás en algunas (¿o muchas?) de las cosas que se hicieron. Extraño, además, porque aún no conocemos el alcance real de esos cambios, porque muchos de los actores involucrados estuvieron presentes en la etapa anterior defendiendo ideas contrarias, y también porque no es fácil medir el apoyo político que tendrá para lograrlo porque en la propia agrupación hay el grupo de incondicionales del anterior régimen, hay el grupo de incondicionales del actual, pero la gran mayoría se debate aún en saber hacia dónde mover sus afectos y apoyos.

En definitiva, durante 10 años, como consecuencia de una errada visión de la vida y la sociedad, restamos en lugar de sumar. Se le dio enorme peso al gobierno, pero se minimizó a los privados: ciudadanos, empresarios, ONGs, sociedad civil en general. Construimos un Estado intervencionista, engorroso, despilfarrador, lleno de actividades inútiles, corrupto, pensando más bien en el bienestar político de una agrupación que en la sociedad en su conjunto… aunque el discurso era eminentemente social y ciudadano. Sí se hicieron algunas cosas, pero una buena parte con poco impacto real en mejorar la vida de los ciudadanos.

Por eso, lo que planteábamos hace más de un año con Pablo Arosemena en el libro “La Culpa es de las Vacas Flacas” sigue siendo absolutamente actual. Y lo retomo por eso, por ser actual. Nos encontramos con: un enorme déficit fiscal (7-8% del PIB), una enorme acumulación de deuda (cerca del 60% del PIB pero sobretodo un vertiginoso crecimiento desde 2012, antes que cayera el precio del petróleo), un pésimo mercado laboral (20% de la gente buscando empleo más de 6 meses, menos del 40% de empleo adecuado … todo peor que hace 10 años), en el mejor de los casos, estancamiento económico (lo cual significa una caída en términos per cápita), inversión privada en apenas 13% del PIB e inversión extranjera por debajo de los 1.000 millones de dólares anuales, y exportaciones no petroleras de bienes y servicios hacia el 15% del PIB.

Frente a esto, objetivos que (en los mismos temas señalados en el párrafo anterior), deberían ser de:

*Déficit fiscal no superior al 2% del PIB.
*Deuda pública que primero debería dejar de aumentar y luego bajar hacia el 30-40% del PIB, pero sobre todo en mejores condiciones financieras.
*Un mercado laboral que debería generar al menos 50% de empleos adecuados.
*Crecimiento del PIB estabilizado alrededor del 4-5%.
*Inversión privada que tienda al 20% del PIB y externa en 2 o 3 mil millones. *Exportaciones no petroleras deberían encaminarse hacia el 20% del PIB.

… Desafíos necesarios, pero ¡muy exigentes!

Recordemos nuevamente los desafíos.

1) Cambios Fiscales. El Gobierno no puede seguir siendo un lastre para la economía. No se trata de eliminar gastos en educación, salud o cosas importantes similares, sino el enorme despilfarro. No se trata de escoger entre gasto corriente o inversión, entre permanente y no-permanente, sino entre útil e inútil, el que genera valor y el que no, y de lo segundo hay muchísimo.

2) Cambios Jurídicos. Eliminar tanta regulación, control, trámite que impiden el trabajo diario. La gente necesita tiempo para trabajar, invertir y crear, no para negociar con el gobierno. Y estar protegida por una justicia que funcione y resuelva los conflictos de la vida diaria.

3) Cambios en la inversión privada. Dejar de lado tanto cambio legal y regulatorio permanente. Estabilidad jurídica y reglas (tributarias y otras) que sean atractivas para cualquier inversionista, no solo ligado a las alianzas público-privadas en sectores estratégicos (mal concepto) del Gobierno, o limitado a tal o cual circunstancia, sino amplio y permanente.

4) Cambios en apertura. Esto implica, primero, un shock exportador privado. Cambios regulatorios: eliminar el ISD, mejorar el anticipo de impuesto a la renta, un drawback que funcione. Mayor flexibilidad laboral, no solo para quienes crean nuevos empleos o en casos o sectores limitados, sino para cualquier circunstancia. Y, naturalmente, apertura externa, sin limitaciones ni en importaciones ni exportaciones (tratados de comercio más numerosos) ni de capitales. Pero apertura también significa apertura a la competencia interna, porque en el Ecuador hay aún demasiados mercados protegidos de manera abierta u oculta.

5) Cambio cultural. Dejar de lado esa visión paternalista por la que esperamos que alguien, desde el poder, resuelva nuestros problemas. Por supuesto que el Gobierno es importante para generar un entorno adecuado y apoyar oportunidades para la gente que menos tiene (es una obligación de todos apoyar una mayor equidad de oportunidades, no de resultados, sobre todo mediante acceso a salud y educación), pero al final son los individuos con sus organizaciones más cercanas quienes tienen la capacidad de realmente encaminar su vida.

6) Cambios en las élites: La economía liberal, sustentada en los individuos y sus organizaciones más cercanas, funciona mejor cuanto mejor cada uno asume los principios de derechos y responsabilidades. Y eso es aún más importante a nivel de las élites… Y ahí tenemos un déficit importante, porque la tendencia mayoritaria en las élites es aún a buscar y exigir derechos y ganancias, pero no asumir responsabilidades.

7) Cambio hacia acuerdos: La sociedad ecuatoriana tiene una enorme incapacidad para debatir y llegar a acuerdos. Generalmente, cada uno se encierra en su esquina, y mira a los demás con desconfianza o con negación total de sus ideas. Hay que aprender a polemizar y acordar sobre temas fundamentales: libertad de elegir, educación, oportunidades para los que menos tienen, inequidad cuando no está ligada a aportes exitosos en entornos abiertos y competitivos, crecimiento, productividad, apertura externa, manejo del petróleo, responsabilidad con las generaciones futuras, y sentido de la democracia que no es ganar votos sino limitar el poder político, etc..

… y mantener la dolarización.

¿Es poco o es mucho? Sobre todo, es lo que necesitamos.