PortadaRevNOV2017outPor: Gabriela Uquillas
Asesora Aduanera de la CCG

El Director General del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador mediante Resolución creó la “TASA DE CONTROL ADUANERO”,  justificada en la lucha contra el contrabanod y la defraudación aduanera, aplicable y vigente a partir del 13 de noviembre de 2017 para todas las mercancías que ingresen al país, con limitadas excepciones.  De conformidad con la fórmula de cálculo planteada, el mencionado tributo se establecería así:  USD $0.10 X peso en gramos / unidad de control.

El cobro de cualquier nuevo tributo, siempre genera reacciones por parte de los afectados y de la ciudadanía en general, sin embargo las interrogantes derivadas de esta TASA van más allá de los usuales cuestionamientos.

¿Es realmente una tasa?

Desde la doctrina tributaria y conforme los establece la Organización Mundial de Comercio, las tasas constituyen tributos que implican la contraprestación de un servicio. En este caso particular no se ha destacado con claridad cual es el servicio que se va a brindar, el costo total del mismo, las inversiones que se realizarán partiendo de este, y como se efectuará la contraprestración por la que el privado estaría pagando.

La falta de claridad en relación con estos aspectos, lleva a pensar que en lugar de una tasa, lo que se ha planteado es un nuevo impuesto, de ser así no es factible que la creación de un tributo de esta naturaleza parta de una resolución del Director General del SENAE, siendo competencia de la Asamblea Nacional, por ley, el establecimiento de impuestos.

El control aduanero como servicio

¿Puede una institución pública cobrarnos por lo que es su deber realizar?  Resulta absolutamente cuestionable que la Aduana pretenda cobrar por lo que es su razón de existencia.  El deber primordial que tienen las Administraciones tributarias, es controlar el ingreso y salida de bienes del territorio nacional, para ello, la aduana ecuatoriana dispone de sendos recursos derivados del Presupuesto General del Estado, y mal puede pretenderse que los importadores paguen adicionales.

Que aduana cobre por controlar las fronteras, es equivalente a que la policía cobre por brindar seguridad a la ciudadanía, situación inaceptable desde cualquier óptica.

Una Tasa al Peso de sólo USD $0.10

Al utilizar la variable de peso como parte del cálculo aplicable, debemos concluir que los bienes más pesados, serán los más afectados por este cobro, sin embargo debe tenerse en cuenta que el peso no posee relación alguna con el riesgo frente al contrabando y la defraudación aduanera, y consecuentemente los controles que se deben aplicar para prever ingresos paralelos, por lo que ha resultado altamente cuestionable que se pretenda aumentar los cobros en razón de los gramos que pesa un determinado producto.

En un esquema de promoción y tolerancia para la tasa creada, se ha mencionado que esta sólo corresponderá a USD $0,10, sin embargo esta circunstancia no es real.

La fórmula establecida para determinar el valor a pagar por concepto de tasa de control aduanero, implica un ejercicio de multiplicación y división, en el que el resultado se aleja de la cifra planteada, pues dependiendo del peso y la unidad de control aplicable, un bien puede verse obligado a satisfacer millones de dólares por concepto de este tributo, sin importar su valor o si el mismo se encuentra o no gravado con aranceles.

La Unidad de Control

Tal como se planteó previamente,  la base de cálculo que permite determinar la tasa de control que cada importador deberá satisfacer, depende de una variable creada sin sustento técnico o legal , o al menos sin que se haya destacado la justificación del mismo.

La Unidad de Control aplicable a cada uno de los productos importados no se encuentra en la Resolución que creó la Tasa de Control Aduanero, tampoco se encuentra de manera detallada en el anexo que la norma menciona, es sólo mediante un procedimiento manual e individual, el que se permite a los importadores conocer, sin certeza, cuál será la Unidad de Control aplicable a su caso.   Este esquema no solo genera dificultades en el ejercicio de la determinación de los tributos a pagar, es contrario a la normativa constitucional y legal, siendo que se violentan los principios de seguridad jurídica y transparencia, que son básicos en las normas legales y en especial en la normativa tributaria.

Resulta lamentable, que una vez que la Tasa de Control fue puesta en vigencia, aun contra los planteamientos técnicos y legales de los gremios productivos, se evidenció una serie de cambios e incongruencias en las Unidades de Control definidas, generando una estela de dudas sobre la seriedad de esta medida y de la institución que la promueve.

Entristece ver que una institución cuya misión incluye la facilitación del comercio exterior, ha dejado de lado los elementos técnicos, para simplemente contribuir con la recaudación tributaria.  Lamentamos que en nombre de la lucha contra el contrabando y la defraudación, se busque encarecer el ingreso de productos por parte de los importadores formales de nuestro país.

Es importante recordar que la ejecución de delitos aduaneros no solo perjudica al fisco, sino también al empresario formal, quien sí cumple con los requisitos necesarios para poder gestionar una importación.  Si el SENAE efectivamente busca combatir estas malas prácticas, lo correcto sería generar un esquema de diálogo con el sector privado, a fin de establecer mecanismos y acciones tendientes a combatir en conjunto este dañino actuar, sin embargo en el ejercicio de una práctica como la expuesta, se necesitan de ambas partes, el sector privado ha estado y estará siempre presto al diálogo, ¿podemos decir lo mismo del SENAE?

Todos los elementos negativos que ha demostrado tener esta medida, nos han llevado a concluir que se trata una PAQUETASA, que es indispensable derogar.